Él es una droga, una verdadera droga que va en pequeñas dosis, muy muy pequeñas, pero cada una es más intensa que la otra. Hace que tu pulso acelere, también la respiración y, te sientes en un lugar distinto al que estás, con las nubes esponjosas y todo de color rosa, un mundo totalmente diferente en dónde estás sólo tú, con él. Es algo que puedes doblar, deformar, hacer mil cosas con él, pero nunca puedes romperlo, no tiene sentido, ni le hace falta. Es una adicción; te atrapa y al momento te libera, lo sientes en la piel, pero no te toca, sale y entra al mismo tiempo, es algo muy extraño, algo que te hace perder la cabeza completamente. Siempre sabe de qué manera ponerte a prueba, ya ves que si sabe... Y, ¿sabéis una cosa? Me gusta. Por que se equivoca, pero a la vez no se equivoca, porque es increíble, imposible.
Él, es tu enfermedad, también es tu antídoto, es irremediable e incurable, siempre lo llevarás contigo. Es un reto. Produce locura, y eso, me encanta.
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